jueves, 5 de mayo de 2011

Manz (" Perforados", 2002)



(Fotografía cibachrome sobre aluminio, 130 x 98)


Javier Velasco ha planeado sobre la materia y la acción utilizando el cuerpo como campo de batalla, y la piel y los fluidos como metafóricas armas para construir su neobarroco discurso conceptual.
Los fluidos corporales, las heridas o los ritos tienen en él una fuerza mística, la materia mortal es camino para una profunda unión espiritual con el más allá, desde las primeras lágrimas hasta las últimas en el umbral de la propia muerte.
Las experiencias sensuales del placer y el dolor, la dicotomía del ser o no ser, el despertar de la carne y la presencia del alma, es parte de su discurso de mortificación redentora, de tortura catártica, de liberadora atadura.
(Felipe Garín y Facundo Tomás, “De pictura, en defensa de la belleza”, EMAT 2010)

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